Seis grados de temperatura

Seis grados de temperatura

De acuerdo al IPCC, la temperatura promedio de la Tierra podría aumentar hasta seis grados centígrados a fines del siglo XXI. No parece mucho, ¿verdad? Sin embargo, el periodista Mark Lynas estudió miles de documentos científicos sobre el cambio climático y elaboró un panorama de las drásticas consecuencias sobre nuestro planeta, grado por grado.

Un grado de aumento

Hace seis mil años, la temperatura promedio de la Tierra era de un grado más que la actual, lo que permite suponer que algunas de las condiciones de esa era se repetirían, en tanto que otras obtendrían un impulso mayor debido a la influencia de la actividad humana. Por ejemplo, con sólo un grado de aumento de la temperatura promedio, los principales terrenos de cultivo de los Estados Unidos volverían a convertirse en suelos arenosos y desérticos, en tanto que el Sahara central se transformaría en un nuevo Jardín del Edén.

Ese grado adicional de temperatura aceleraría el derretimiento de las nieves y los hielos del monte Kilimanjaro; el continente africano quedaría libre de hielo por primera vez en 11 mil años. En Europa, los Alpes experimentarían un deshielo acelerado, al igual que las regiones árticas.

Los osos polares, las morsas y las focas, verían su hábitat seriamente modificado, poniendo en riesgo la continuidad de muchas especies del Artico. El deterioro ecológico no sería exclusivo de las regiones frías: los arrecifes de coral de los mares tropicales también estarían al borde de la extinción por el aumento de un grado, devastando la biodiversidad marina.

Dos grados de aumento

El aumento de la concentración de dióxido de carbono en el agua de mar la volverá más ácida, causando la muerte de una buena parte del plancton, la base de la cadena alimentaria marina. Con dos grados de aumento de la temperatura, los océanos podrían convertirse en los nuevos desiertos. En Europa, olas de calor como la sufrida en 2003 serían corrientes todos los veranos; los incendios forestales aumentarían en frecuencia e intensidad.

Dos grados de temperatura adicionales serían suficientes para derretir la capa de hielo de Groenlandia, lo que podría hacer subir hasta siete metros el nivel del mar. Gran parte de esa capa de hielo desapareció hace 125 mil años, cuando la temperatura promedio era entre uno y dos grados superior a la actual. El deshielo también llegaría a los principales cordones montañosos. El derretimiento de los glaciares peruanos podría dejar sin agua potable a la ciudad de Lima; las reservas alimentarias comenzarían a escasear en todo el planeta.

Tres grados de aumento

Los científicos estiman que tenemos un plazo máximo de 10 años para reducir las emisiones de dióxido de carbono antes de que sea demasiado tarde, estabilizando el aumento de la temperatura en unos dos grados de aumento. El impacto de esos dos grados será importante, como ya hemos visto, pero no son nada en comparación con lo que podría suceder si la temperatura promedio continúa subiendo.

Se calcula que un aumento de tres grados es el punto límite, a partir del cual el calentamiento global sería incontrolable. El epicentro del impacto del aumento de tres grados sería la selva del Amazonas, que podría llegar a consumirse en un incendio colosal. Prolongadas e intensas sequías volverían a la vegetación sumamente vulnerable al fuego. Un incendio en medio de la selva sería imposible de apagar, y la falta de agua podría provocar la destrucción del ecosistema amazónico, convirtiéndolo en un desierto.

El dióxido de carbono liberado por un incendio forestal de esa magnitud aceleraría el calentamiento global. El sur de Africa sufriría también las consecuencias del calor y la sequía. Los eventos meteorológicos extremos se multiplicarían: los huracanes y monzones aumentarían la destrucción, y las lluvias torrenciales inutilizarían innumerables hectáreas de tierras cultivables. La escasez de alimentos alcanzaría niveles críticos.

Cuatro grados de aumento

Pasados los tres grados de aumento de temperatura promedio, el calentamiento global ya no puede ser detenido y sólo queda resistirse a sus efectos. El derretimiento de los hielos liberaría millones de toneladas de carbono atrapadas en el permafrost, sumando a la atmósfera enormes cantidades de metano y dióxido de carbono, que seguirían empeorando la situación. La capa de hielo del Océano Artico desaparecería por completo por primera vez en tres millones de años.

La Antártida también se derretiría en gran parte, provocando un aumento del nivel del mar de hasta cinco metros. Numerosas islas desaparecerían bajo las aguas y muchas ciudades costeras deberían ser evacuadas. La desertificación en Europa afectaría a España, Italia, Grecia y Turquía, que se asemejarían al actual desierto del Sahara. Los hielos sólo permanecerían en los picos más altos de la cordillera alpina; el resto se habrá derretido para entonces.

Cinco grados de aumento

Para descubrir cómo se vería el planeta tras cinco de grados de aumento en la temperatura promedio, hay que retroceder millones de años, al período conocido como Eoceno. En esa época, un colosal efecto invernadero causó la extinción de millones de especies. Los científicos han determinado que ese calentamiento se debió probablemente a la presencia en la atmósfera de hidratos de metano, una sustancia surgida de la combinación de metano y agua congelada, que sólo se mantiene estable en condiciones de altas temperaturas y bajas presiones. Se estima que una repentina erupción de hidratos de metano disparó la temperatura global; cabe destacar que el efecto invernadero provocado por el gas metano es muy superior al del dióxido de carbono.

Cinco grados de temperatura promedio de aumento podrían repetir esa terrible erupción de hidratos de metano en la atmósfera, que vendrían acompañados de tsunamis masivos que afectarían las golpeadas costas de la Tierra. Aunque el efecto invernadero del Eoceno se produjo a lo largo de diez mil años, las condiciones en que se encontraría el planeta en esta ocasión podrían acelerar muchísimo este proceso, provocando el calentamiento en menos de un siglo.

Seis grados de aumento

Uno de los períodos más catastróficos del planeta tuvo lugar hace 251 millones de años, en el período Pérmico. Al final de esta calamidad, más del 95% de las especies de la Tierra se habían extinguido. Las causas de esta megacatástrofe aún no están del todo claras, aunque sí se sabe que involucró a un súper-efecto invernadero. Los isótopos de oxígeno detectados en rocas de ese período indican que el aumento de temperatura fue del orden de los seis grados centígrados, quizás por causa de una erupción de metano muy superior a la que luego tendría lugar durante el Eoceno.

Los estudios científicos que investigan el fin del período Pérmico sugieren que las explosiones de hidratos de metano podrían destruir la vida terrestre casi por completo. Las erupciones podrían actuar en la atmósfera como bombas de vacío, liberando una cantidad de energía equivalente al arsenal nuclear actual, multiplicado por diez mil veces.

Seis grados de temperatura

Mark Lynas publicó mucha más información sobre este tema en su libro Six Degrees: Our Future on a Hotter Planet, en donde detalla el fruto de sus investigaciones sobre miles de publicaciones científicas, modelos informáticos y estudios paleoclimatológicos que analizan las consecuencias potenciales del calentamiento global. Sus palabras finales son dignas de tener en cuenta: “Lo que sucedió en el pasado, capaz de aniquilar el 95% de la vida del planeta, ya fue lo bastante serio. Si bien podemos equivocarnos al pensar que la Historia tiende a repetirse, ciertamente podemos aprender de las lecciones del pasado distante, que nos enseñan que si interferimos con el termostato del planeta, estamos corriendo un serio peligro”.